miércoles, 27 de enero de 2010

c- no me cuesta hablar, me cuesta comunicarme.
s- por qué sigo acá? pensé que me habías echado.
c- no te eché, sólo te desterré de mí.
s- me dijiste, una vez, que tenías la necesidad de comunicarte.
c- no. no te lo dije. lo pensé, pero nunca me diste la oportunidad de decirtelo.
s- por qué no?
c- pensaste que no me importaba.
s- tu actitud siempre fue esa.
c- y tu actitud no?
s- sólo me buscabas cuando yo estaba ausente.
c- te fui a buscar y vos ya no estabas.
s- alguien más valía la pena.
c- entiendo, yo no hubiera sido suficiente.
s- Cass, vos eras imposible.
c- imposible. es todo lo que escucho.
s- pensalo mejor..
c- lo pienso, lo entiendo, lo acepto. el problema es otro. el problema es que VOS me hiciste sentir especial... y después me hiciste sentir tan insignificante! tan fácil, sencilla y puramente reemplazable. y YA SE que no era tu intención, ni siquiera te disculpes, no estoy enojada con vos, estoy enojada conmigo por haber creído, por haber pensado, por haber siquiera acariciado la idea de que algo podía ser distinto, por dejarme llevar, como una bolsa en el viento, logicamente! no iba a llegar a ningún lado, y qué pensaba? que iba a caer en tu balcón? que iba a entrar por la ventana de tu pieza y que, como si eso fuera poco, ibas a estar contenta de verme?!
s- querías entrar a mi pieza?...
c- no sé qué es lo que quería! qué tiene que ver lo que quería con todo esto? estamos hablando de cómo me sentí, mera y puramente insignificante.

tara-
enero 2010.

3 comentarios:

Sebastián Sastre dijo...

la C es la conciencia?

gabillou. dijo...

con lo de la bolsa y el viento me vino una imagen de la peli Belleza americana, siga plasmando las muchas voces de su conciencia que lo hace muy bien =)

Anónimo dijo...

Sigo siendo lo que era. Sé lo que soy, sé qué lugar ocupo, sé que soy el aire en tu garganta, todo lo que de repente te deja respirar, pero también soy el nudo y el temor, soy el peso que hace que agaches la cabeza cada vez que la mirás, soy el miedo a que se entere, soy tu sonrisa, soy tu secreto.

Pero no hay reproches, sólo miradas. No hay constancias, no hay decisiones, tampoco planes (siempre es complicado), soy la mejor mentira pero cuando te miento, cuando lo notás, después de todo, quién puede enojarse conmigo? Si sabés que vengo con mi mirada, sabés que te miro y que puedo sonreír y hago pájaros con pétalos rojos y te evito todo el día porque soy la peor traición. Y te mando letras y te escribo frases y las dejo escondidas porque sé que las vas a encontrar. Y nunca te cuento porque me da culpa, porque sé lo que hice, porque no me vas a perdonar. Pero me sonreís porque no podés enojarte, y no podés evitarme y no podés decirme que no. Incluso te pregunto, para mostrar que no me importa, y no sabés qué responder, me mirás, absorta, sin palabras. Y yo nunca me ofendo, yo nunca me enojo, nunca indago, no me quejo, no cuestiono, no te hago notar que te estás contradiciendo. Te hablo con ironía y te muestro, lo dudás, te enseño, no podés creer, confirmo, pensás que miento: te miento.

tara.
12/12/09