viernes, 19 de diciembre de 2014

Vine corriendo a buscarte y no estabas. Corriendo a pedirte disculpas, a decirte que podía intentarlo. Y me dijo "vas a tener que ver cómo hacés para que el goce se convierta en placer" y yo no sé de qué me está hablando. Pero se enojó. Se enojó - me dije. Porque me abandonó una noche y yo no pude quedarme. Porque me dejó sola una tarde, una mañana, unas horas y yo nunca sé quedarme. Pero ahora volver y encontrar el cuarto como lo dejamos. Y creés que yo no pienso en esas cosas.


Si no vino es porque no vino. Nada esperabas de su venida. Todo lo esperabas. (A. Pizarnik)