lunes, 9 de febrero de 2015

Pero el domingo me quedé dormida y en mi sueño veía caer los últimos ocho meses por el balcón. Las hojas se dispersaban y se perdían. Yo estaba triste, pero no iba corriendo a buscarlas.


Yo ya viví estas pérdidas, pero nunca tan de cerca, nunca de mis manos.