martes, 24 de abril de 2012

For no one

Pero a veces no puedo dejar de pensar en ese sábado, la vuelta, el 132, lo que cruzaba mi mente. El día, el teórico, lo gracioso del colectivo. Todo lo que quería contarte, todo lo que tenía para decirte, lo bueno, lo increíble que era (sabemos que siempre digo que voy a cambiar y también sabemos que siempre es mentira). Y no dejo de pensar en la película (nunca me gustó realmente) y en que no te hablé, apenas te dije 'hola' mientras fingía concentrarme en esa historia patética.
El problema son todas estas canciones que yo no conozco pero que vos decís que son para mí. Ahora ya sé que son mías, ahora ya sé lo que sentís, lo que sentías. El problema son todas tus remeras, tus peleas absurdas, las discusiones. El problema son las charlas sentadas en el piso, en la cama y que después siempre me eches. El problema es que leo mal los mensajes y no me doy cuenta que tengo que estar ahí.
También me acuerdo del día que dije "yo nunca juego" cuando en realidad quería decir "yo siempre juego", para mí todo es un juego. No es algo malo, no es que le reste importancia. Lo que quiero decir con todo esto es que no estoy enojada en realidad. Solamente no podía dormir y escuchaba esta canción que no había oído antes... y la verdad es que no me trae ningún recuerdo concreto, salvo lo que dijiste hace unos pocos días. Y también, entre las vueltas, pensaba lo curiosa que es la manera en la que resignificamos todo. La música, las palabras, la poesía, los autores, incluso el pasado. Siempre termino comprarandolo con el 132. Hace un mes y unos días decía "me trae buenos, malos y buenos recuerdos". Ahora debería agregarle dos cadenas más. Buenos - Malos - Buenos - Malos - Buenos. Al menos tiene historia, tiene buenas historias.