domingo, 19 de febrero de 2012

Somos como ese libro en mi biblioteca que nunca quiero leer. Estoy segura que sería mi libro favorito, pero es tan extenso, tan complejo, con ramificaciones... nunca podría dejar de leer. Una cosa me llevaría a la otra. Sería inagotable. Y en mi mediocridad me conformo con libros más simples, más cortos, que sé que puedo comenzar y terminar, porque el final es claro, es concreto.